Bueno, que buscando unos hilos he encontrado este y mira por donde hace dos años que estoy por aquí y no me he presentado.
Que deciros de mí que muchos ya no sepais. Bueno algo si que os puedo contar.
Mi nombre real es "Nardo, Ber-nardo" como diría el amigo Bond. El nombre viene de cuando nací. El médico les dijo a mis padres. Miradle el nardo. Y ellos a sus familiares, verle el nardo. Así hasta que abreviaron el tema a "Ver nardo" y el del registro que era un cachondo puso Bernardo. Tengo en la actualidad 36 años y la verdad no los aparento. De físico, unos 29 y de mentalidad, creo que con 12 sería suficiente.
Llevo media vida trabajando para pagar a hacienda y mantener a mi gran familia. Gran, sí, gran familia. Entre mi mujer y mi hija se llevan gran parte de todo, pero mucho más de lo que me gustaría a mí se lo llevan los señores de hacienda, y como hacienda dice... "hacienda somos todos", de ahí lo de gran familia.
Tambien llevo casi toda la vida estudiando, la carrera de medicina, dentista, pero es que creo que me equivoqué. Soy de los que piensa que el chicle sin azúcar es un timo, donde se ponga el azúcar y el edulcorante que se quite lo demás. Además en las prácticas nunca usé anestesia, pues no creo que fuera necesario. Siempre me suspendian, pero yo fiel a mis creencias. Bueno creencias ninguna, puesto que yo no creo en ninguna religión. Todas vetan el sexo antes del matrimonio. Además a moises ya se lo dijeron. Tacha el septimo mandamiento que es no mirarás a la mujer del prógimo. De ahí que siempre tachemos el número siete al escribirlo.
Soy un tio sin par, bueno es imposible ser par, cuando se es uno, pero bueno es lo que hay. No me caso con nadie, excepto con mi mujer y el banco que me tiene atado de por vida a la hipoteca de las narices.
Que más os podría explicar de mí, que me gusta lo que hago, y hago lo que pienso y me duele la cabeza si pienso, lo cual deja claro que lo que hago lo hago sin pensar porque me duele la cabeza.
Entendeis el porqué de este hilo, ¿no?
Sabreis que no llevo reloj, puesto que el que me compré hace un par de años aún no me lo he podido poner en la muñeca. No es que tenga algún problema, no que va, es que es de pared y no cabe en la muñeca. Y hablando de muñecas, siempre duermo con dos. Desde que soy pequeño las he llevado conmigo y nunca me he separado de ellas. Son mi gran salvación. Son iguales, una un poco más grande que la otra, pero son idénticas. Siempre las llevo conmigo, son inseparables. Las llamo derecha e izquierda. Me ayudan en todo. ¿Que haría yo sin ellas?
Bueno os dejo que tengo unos asuntos pendientes con la justicia y me andan buscando. Así que me voy a esconder en la cama y ojalá que mañana no suene el despertador para tener que ir a currar. Pero eso no sucederá, puesto que le estoy dando cuerda ahora mismo.